Hace un tiempo participé en un proceso que me llamó mucho la atención: el cargo sonaba atractivo y estaba alineado con mi experiencia. Sin embargo, al llegar a la entrevista descubrí que se trataba de un formato grupal no avisado, con condiciones y una renta muy distinta a lo esperado.
En ese momento sentí incomodidad. Claro, podría quedarme “por si acaso”… pero decidí cuidar mi valor, agradecer y soltar.
Respiré hondo y me di cuenta de mi verdadero aprendizaje: buscar nuevas oportunidades no es una línea recta. A veces brillas y no resulta, otras veces simplemente descubres que no era para ti. Y en ambos casos, lo importante es no perder la confianza en uno mismo.
Decir “no” también es avanzar. Porque al final, más que llegar rápido a un destino, se trata de caminar con la tranquilidad de estar siendo fieles a lo que realmente queremos y merecemos.
